El AMPA no toma postura en el debate de este proceso . Los miembros de la directiva que apoyamos cada una de las posturas hemos desarrollado estos argumentos para que las familias puedan decidir libremente. Estos son argumentos en contra de establecer la jornada continua. También puedes leer los argumentos a favor.

Hemos agrupado las razones por las que pensamos que debe rechazarse la jornada continua que se propone. Cada una de ellas está desarrollada si pulsáis sobre ella. 

Si después de leer los argumentos a favor y en contra tenéis dudas, consideramos importante resaltar que si se decide implantar la jornada continua será prácticamente imposible volver a la partida, como explicamos al final.

1. Porque los argumentos a favor son poco sostenibles

Cualquier búsqueda en internet muestra, si se leen los artículos con cierto detenimiento, que no hay ningún estudio que demuestre que el rendimiento mejora con la jornada continua que se pretende establecer de forma permanente. No deben confundirse opiniones o impresiones de expertos con datos objetivos de rendimiento. Los trabajos a los que se hace referencia en favor de la jornada continua no están basados en datos. 

De hecho, aunque hay que relativizarlos mucho, parece que la jornada continua empeora el rendimiento. Es interesante, si os preocupa este tema, leer el resumen de múltiples estudios que recoge el profesor de sociología de la Universidad Complutense Rafael Feito. En concreto, para Madrid, analizando las pruebas LOMCE para 31 de primaria, muestra que hay una diferencia significativa: los centros con jornada partida (la que tradicionalmente ha tenido nuestro centro y que se pretende sustituir ahora) obtienen una nota media de 7,16 frente al 6,77 de los centros de jornada continua. Aunque no puede afirmarse que el tipo de jornada sea la causa de la diferencia (porque lógicamente hay más factores), lo que no puede sostenerse es lo contrario, que la continua suponga mejora alguna.  Estas diferencias se dan tanto en colegios de zonas pobres como medias y ricas, sin más excepción que los muy raros de zonas de nivel socioeconómico alto (en los que la diferencia es mínima)

Fuente: Indicadores comentados del sistema educativo español (2019)

Igualmente, las pruebas de 6º de primaria de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) muestran que siempre los resultados obtenidos por los centros con jornada continua están por debajo de la media. Así, en 2008, el resultado para los centros con jornada continua fue de 5,5, mientras que la media fue de 5,82. En 2014, los resultados fueron, respectivamente, 6,7 y 6,9. (Feito 2021, pág. 282)

Es difícil pensar que los profesores y profesoras no están recomendándonos lo mejor, pero creemos necesario hacer una reflexión. Todas las personas tendemos, inconscientemente, a buscar argumentos para que lo que más nos gusta sea la mejor opción. Es lo que se llama sesgo de confirmación. No pensamos que los maestros de nuestros hijos traten de engañarnos, sólo que ven la realidad que más favorece el deseo (comprensible y legítimo) de acabar antes su jornada laboral, lo que les permite organizar mejor su vida personal. Y no decimos que quieran trabajar menos, seguro que dedican las mismas horas, pero organizadas con más libertad.  Sin embargo, no podemos darles credibilidad absoluta, porque involuntariamente (estamos seguros) sólo ven lo que más les beneficia. De hecho, siendo una cuestión altamente controvertida, en las "reuniones informativas" los profesores han expuesto la jornada continua sin un sólo aspecto en que pueda ser peor que la partida; no se ha dado un sólo matiz, un sólo aspecto negativo: defienden una visión de parte.  El sesgo, que niegan y no perciben,  existe. 

Por eso, las familias no podemos confiar sólo en su visión, porque inconscientemente (como nos pasaría a cualquiera), ven lo que más se adapta a lo que les gustaría que fuera. Por eso, hay que buscar otras fuentes de información.

Esto no es una impresión nuestra, los datos muestran que sistemáticamente el profesorado considera que la jornada continua (la que les permite acabar antes sus obligaciones) obtiene mejor rendimiento de los estudiantes aunque los datos muestran que el impacto, si existe, es  el contrario. Así se refleja, por ejemplo, en el estudio realizado por Ridao y Gil (2002), en el que se muestra como, a pesar de que los estudiantes en jornada continua tienen peores resultados (en ese caso, “necesitan mejorar” en alguna o varias asignaturas) los profesores “perciben” un mejor rendimiento. En el mismo sentido en los años 90 para Galicia.

Debe hacernos reflexionar que los colegios que se encuentran en mejor posición socioeconómica, incluso en aquellos casos en que se trata de centros privados y que por tanto su dirección podría establecer libremente el horario que estime oportuno, sistemáticamente se opta por jornadas más largas. Es en regiones y barrios de rentas más bajas en las que más predomina la jornada continua. Aunque lógicamente no es un dato objetivo, no puede negarse de que es un indicio de que la jornada partida tiene ventajas para la mejor formación, cuando quienes por sus medios económicos podrían elegir otra cosa, sistemáticamente optan por este sistema: mientras que en las zonas pobres de Madrid seis de cada diez centros tienen jornada continua, en las zonas más ricas son menos del 3% de los centros.

Datos para Madrid (2019):

 

Fuente de los datos: Indicadores comentados del sistema educativo español (2019)

Desde el colegio se ha animado a "valorar en función de vuestras necesidades, si os conviene o no, un cambio de jornada". Sin embargo, como explicamos en esta entrada, ese no debe ser el argumento principal. Hay en juego mucho más que la comodidad o incomodidad y plantear así el debate supone enfrentar a las familias, por lo que lo rechazamos de plano.

La jornada continua, para las familias que recogen a las 16h, no supone un cambio en el horario de recogida. Nuestros argumentos, por tanto, no tienen que ver con nuestra comodidad, que no cambia especialmente, sino con lo que creemos que es mejor para el alumnado, el centro y la función de la escuela pública en la sociedad.  No son nuestras opiniones, sino la información que hemos encontrado, así que ponemos los enlaces por si queréis leer más. Nuestra oposición a la jornada continua no tiene nada que ver con "qué nos viene mejor" personalmente, sino con lo que esperamos del colegio de nuestros hijos e hijas. 

A menudo se dice que favorece a las familias que pueden recoger a las 14 horas sin perjudicar a nadie. Sin embargo, la jornada lectiva determina la vida del centro. Por ejemplo, hasta que se implantó la actual jornada continua de emergencia, que se pretende consolidar, la secretaría del centro abría hasta las 16:00 tres días a la semana*, con lo que era posible para las familias acceder a cualquier trámite aunque el trabajo lo impidiera por las mañana. Con la jornada continua, sólo abrirá por las mañanas, como está ocurriendo este curso.

*Enlace del archivo "wayback machine", que permite recuperar versiones antiguas de páginas web. Es la página del colegio en mayo de 2019

2. Porque no es bueno para los niños

Frente a la idea de que después de comer baja la concentración, algunos estudios (como este de la Fundación Ramón Areces, página 89) señalan que precisamente de 15 a 16 horas el alumnado tiene un periodo de máxima atención, aunque depende del tipo de actividades que se realizan. Más que concentrar las clases, es necesario adaptar el contenido de las mismas al horario en que se imparten.  La atención al final de la mañana, con hambre y muchas horas de clase acumuladas, es peor que por la tarde, tras comer y jugar en el patio.

Los "artículos" que se citan en algunas páginas favorables a la continua no contienen datos (sólo opiniones valorativas) y no distinguen entre distintas edades: los más pequeños, que son los más perjudicados en su ritmo biológico, son quienes menos capacidad tienen para mantener la concentración en momentos de cansancio. 

Citando literalmente a  la psicopedagoga Silvia Oria Roy “No es lo mismo hablar de niños de Educación Infantil, quienes a nuestro parecer psicopedagógico no es adecuado un período escolar de 9 a 14 con breves descansos, como para los alumnos y alumnas de últimos cursos de Primaria.”

En la jornada continua que se propone, los recreos de infantil duran sólo 15 minutos. En la partida, el primero es de 30 minutos y el segundo, que incluye el comedor, dos horas. El juego es parte fundamental de la educación, formación y convivencia y no creemos que sea bueno reducirlo tanto.

No parece razonable que los pequeños pasen de comer a las 12 o 12:30 en la escuela infantil para comer a las 14:00 en su primer año de colegio. La mayor parte de estudiantes del centro tienen las edades en que su cuerpo pide comer antes. La jornada partida permite adaptar los horarios de comedor a cada edad.

De hecho, la Sociedad Valenciana de Pediatría destacó en su posicionamiento sobre este debate que sus datos muestran un incremento de la obesidad y de la diabetes tipo II como consecuencia de los horarios de comedor de la jornada continua .

Consideramos que el tiempo de patio es fundamental en la educación de nuestras hijas e hijos. Les permite interactuar con muchas más personas de las que tendrán normalmente en su entorno habitual, enseñándoles a convivir más allá de sus amigas y amigos. El conflicto, que inevitablemente surge, debe ser parte de su educación, y deben aprender a gestionarlo. La presencia de maestros en el centro que puedan enseñarles a canalizar y resolver esas discusiones de patio es esencial, y no es -ni debe ser- función de las empresas que tengan la concesión del comedor en cada momento.

Las horas de clase serán las mismas con una jornada y con otra. El objetivo de “quitárselas de encima” cuanto antes para que los niños puedan estar más tiempo en casa es una concepción de la escuela como una fábrica. La escuela es -o debe ser- mucho más que los contenidos docentes, por lo que un mayor tiempo en contacto con el equipo docente redundará en un efecto positivo en la educación  de nuestros hijos e hijas, más allá de la adquisición de conocimientos del currículo educativo.

El menor descanso entre clases de la jornada continua requiere mantener la concentración durante más tiempo seguido. Eso hará que los niños y niñas con más dificultades en el aprendizaje serán los más perjudicados por este tipo de sistema, pues suele coincidir con una menor capacidad para seguir los contenidos, acrecentando las distancias entre los más avanzados y los más rezagados.

La salida del colegio es el único momento en que se pone “cara” al maestro. Al margen de las tutorías y el horario en que puedan establecerse estas en una jornada continua (¿serán a las 14 horas, como ya se ha hecho alguna reunión de clase este curso? ¿dónde queda la conciliación con la vida laboral?) , el sistema que estamos viviendo en estos años de pandemia suprime ese único momento en el que en uno o dos minutos podíamos comentar algo informalmente a las maestras y maestros del colegio.  El hecho de que a los niños los recojamos de las monitoras de comedor y no de sus tutores va en detrimento de la comunicación que tenemos que tener con ellos. Y no, los mensajes a través de la agenda o por correo electrónico no llenan ese vacío comunicativo que es esencial para que familias y docentes estén en sincronía.

3.Porque es malo para el colegio

Como consecuencia de la concentración de las clases y la salida del profesorado tras las mismas, en ese momento acabará el proyecto educativo del centro: las cuidadoras de monitor (sobre las que sólo tenemos buenas palabras) ni tienen ni es su función la formación que tiene una maestra o maestro. Pensamos que el patio debe estar integrado dentro de la vida del centro, y la presencia de un profesor (aunque no sea quien lo vigile) no es irrelevante.  

La oferta de extraescolares en el centro depende de dos factores: que haya demanda y que alguien las organice.

La jornada continua que propone el centro reducirá la demanda: aunque a corto plazo se note menos (las familias que deciden comer fuera es menos probable que vuelvan al centro, aunque hay quien si lo hace) a medio plazo el colegio atraerá a familias que prefieran esta jornada para poder llevarse pronto a sus hijos e hijas, y menos a las que prefieren jornada partida, que escogerán otros centros. En consecuencia, progresivamente habrá menos niños y niñas y menor variedad de extraescolares. 

Por otra parte, la gestión de las actividades extraescolares la lleva a cabo el AMPA. Los padres y madres de la Junta directiva dedicamos todos los días en los que se realizan, parte de nuestro tiempo a asegurar que cada niño y cada niña esté en la actividad que corresponda, que lleguen todos los monitores y que todo funcione correctamente. La jornada continua implica una mayor carga de trabajo, puesto que hay que acoger también a niños que vienen de fuera (incluso cuando puedan entrar los padres, será necesario alguien del AMPA que supervise), con lo que tenemos que tener mayor dedicación, lo que supone un mayor desgaste. Somos varios los miembros de la junta directiva que no estamos dispuestos a seguir más allá de nuestro compromiso actual (que acaba el curso que viene) si se cambia a un modelo de jornada continua. Nadie es imprescindible, por lo que eso no quiere decir que no vaya a haber AMPA ni por tanto extraescolares, pero supondrá la necesidad de que más familias estén dispuestas a asumir esas responsabilidades.

Con la jornada continua a futuro puede que a gran parte de las familias ya no les interese dejar a los niños en el comedor, y a la empresa que tiene la concesión ahora no le salga rentable ese escenario. A medio plazo, en la siguiente concesión (acaba de renovarse) las empresas que ofrezcan sus servicios tendrán en cuenta la menor demanda, y por tanto invertirán menos.

Por otra parte, consideramos que el comedor escolar debe formar parte del proyecto educativo. En el comedor escolar se adquieren hábitos alimenticios y nutricionales correctos y contribuye a una alimentación más saludable, presente y futura. La elaboración de un menú por nutricionistas mejora la variedad de la dieta, lo que por falta de tiempo o conocimiento las familias no siempre podemos mantener:  Fomentar o facilitar que se reduzca el número de menores que usan el servicio nos parece una opción equivocada.  

4. Porque no es la forma ni el momento

El proceso de cambio de jornada, regulado en Madrid por la orden 502/2013, de 25 de febrero, está pensado, como su nombre indica, para cambiar de jornada. Es una decisión, como hemos señalado, mucho más trascendente de lo que pueda parecer a priori. No es sólo salir antes. En este momento, como consecuencia de la pandemia, se ha permitido de forma excepcional la adopción de la jornada continua.

Pensamos que el debate sobre una decisión de esta naturaleza debe tomarse de forma más sosegada y desde un punto de partida de normalidad. Además, no puede olvidarse que la principal fuente de mejora de la calidad de la enseñanza ha sido la reducción de ratios el curso pasado, que es una medida sobre la que hay un consenso absoluto: es evidente que es mejor la atención que se dará en un aula con 17 que con 26 estudiantes. Las posibles percepciones de la “bondad” de esta jornada están necesariamente influidas por este hecho.

Que no estemos mal ahora no quiere decir que no podamos estar mejor, ni que las consecuencias de la jornada continua no vayan a notarse en el medio plazo. Consideramos que este proceso sólo debería abrirse en la situación desde la que se pretende cambiar. Por ello, pensamos que esta decisión, en su caso, debería tomarse más adelante, una vez superada la situación de excepcionalidad. No olvidemos que, como se explica a continuación, es una decisión irreversible en la práctica.

En teoría, cada curso podría decidirse cambiar el tipo de jornada. Sin embargo el proceso solo puede iniciarse si así lo deciden la mayoría absoluta de los profesores, por una parte, y de las familias, por otro. Entre los padres y madres podrá cambiar la opinión, pero entre los profesores no va a ser así: es ingenuo pensar que van a aceptar voluntariamente volver a la salida  de su trabajo a las 16 horas, pudiendo salir antes. Especialmente cuando, como hemos explicado, están (a pesar de la falta de datos objetivos) convencidos de las bondades del sistema.  

Por todo ello, quienes hemos redactado esta entrada, consideramos que es notablemente mejor la jornada partida y que debe rechazarse el cambio propuesto. 


Pablo, Mónica y Esperanza

Categorías: Noticias

1 comentario

Argumentos a favor de la jornada continua – AMPA Real Armada · 4 de febrero de 2022 a las 08:56

[…] El AMPA no toma postura en el debate de este proceso . Los miembros de la directiva que apoyamos cada una de las posturas hemos desarrollado estos argumentos para que las familias puedan decidir libremente. Estos son argumentos a favor de establecer la jornada continua. También puedes leer los argumentos a en contra. […]

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